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lunes, 16 de diciembre de 2013

Lunes de disculpas y de música

Hace un par de días, se cumplieron DOS MESES desde que yo o cualquiera de los tres autores publicó en este blog (aunque el Pingüino jura que no escribía en protesta a mi desidia), lo cual evidentemente me llena de vergüenza. Este lunes, queridos lectores, queda marcado de nuevo como mi regreso triunfal al blog, y espero ahora sí volverme un bloggero disciplinado. Hace poco me pidieron que escribiera un pequeño artículo para la revista electrónica de una amiga, y dado que el artículo tiene que ver con cine, seré oportunista y lo publicaré aquí también. Gracias a todos aquellos que decidan leerme a pesar de que soy un "escritor" sumamente irresponsable. Ojalá lo disfruten y bienvenidos de vuelta a nuestro blog.

Bandas sonoras: la única "música de banda" que vale la pena escuchar.

Cuando uno ve una película, hay ciertos temas que van de cajón a la hora de discutirla con alguien: la trama, los actores, los efectos especiales… Algunos individuos más snob incluso dialogarán sobre la dirección, o la cinematografía. Pero hay un tema que constantemente elude nuestras mesas de debate sobre una película y que sin embargo es un ingrediente fundamental en todas ellas: la banda sonora.

No exageremos. Claro que hay películas cuyo OST nos enamora, incluso hay algunas en las que este elemento es lo más destacable de todo el filme (la recién estrenada Jobs es un buen ejemplo de esto). Y es por eso que en este artículo, le dedicaré unas líneas a varias obras musicales que nos hicieron vibrar en la sala de cine (o en la comodidad de tu sala).